Ámbito Cívico: Declaración

cir_declaracion_ambito_civicoEl pasado día 9 de octubre de 2009, el Club de Escritores de Cuba, una institución que trabaja al interior de Ámbito Cívico, intentó realizar una edición más de sus tertulias mensuales,  Puente de Letras, convocada siempre para los segundos viernes de cada mes.

En esta ocasión, y dentro del espacio Lectura sin Censura, Puente de Letras presentaría el libro Cuentos de La Habana, del escritor y periodista Juan González Febles, miembro del Club de Escritores. El lugar de la presentación sería la sede del Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR) y de Ámbito Cívico, en Calle 23, entre C y D. No. 710, Apt. 2, primer piso, Vedado.

Esta vez, y contrario a presentaciones anteriores tanto del Club de Escritores como de otros proyectos coordinados dentro de Ámbito Cívico, Lectura sin Censura fue metódicamente interrumpida por las autoridades de la policía política.

Víctor Domínguez, escritor, periodista y vice-presidente del Club de Escritores; Rogelio Fabio Hurtado, poeta, periodista, miembro del Club y Coordinador del Foro Cuba-Estados Unidos, y José A. Fornaris, periodista y miembro también del Club de Escritores, fueron visitados por dichas autoridades un día antes del encuentro previsto, en lo que podríamos describir como una presión decente y con ofertas intelectuales, para disuadirles indirectamente de su participación en la tertulia. El mismo día 9, a horas tempranas de la mañana, 7: 30, Juan A. Madrazo, Coordinador del CIR, y propietario del inmueble sito en calle 23, fue invitado a acompañar a la policía política. Horas después, el escritor y periodista Lucas Garve, fue interceptado y desviado a la altura de la calle 25 y D.

El caso de Juan A. Madrazo fue más convencional dentro de los procedimientos policiales de disuasión. Estancia prolongada en una unidad de policía  -fue liberado el mismo día a las 4: 30 pm-,  conversación con argumento y razonamiento policiales, recordatorio de la ley penal realmente existente, -la afamada Ley 88-;  paseo involuntario por las cercanías de Valle Grande, una de las prisiones proa del sistema carcelario cubano, y abandono en la lejanía residencial; todo con evidente falta de cortesía, cuando no se le devuelve al mismo lugar donde fue detenido, revelan el intento de combinación creativa entre represión al uso y represión experimental.

Su caso fue precedido, días antes -3 de octubre-, por las amenazas de terciopelo más o menos veladas contra Víctor González Beuden, miembro de Ciudadanos por la Integración Racial,  Rigoberto Rodríguez Capaz y Leonardo Padrón Comptiz, activistas políticos cercanos al CIR y al Grupo Mediático Consenso; y sucedido, un día después -10 de octubre-, por la citación policial a Carmelo Bermúdez, otro activista político de Santiago de Cuba, también cercano a estas organizaciones civiles.

El motivo aparente de todo este despliegue sin ruido era el de evitar que los ciudadanos y el Estado compartan, independientemente, el calendario simbólico de la nacionalidad cubana. Como es conocido, el 10 de Octubre se conmemora el inicio de nuestras guerras por la independencia y el día de la liberación de los esclavos  -día que, por cierto, no tuvo en esta ocasión referencia alguna en los medios de comunicación como cronología simbólica de la supuesta emancipación de los negros y negras esclavos.

Ello constituye, desde luego, una inapropiada identificación entre poder y nación, algo que en Ámbito Cívico creemos merece un análisis sopesado. Fundir el calendario iniciado en 1959 con el calendario histórico previo, convenientemente filtrado, es un procedimiento que en rigor no beneficia ni siquiera a los llamados revolucionarios.

Pero, en realidad, con esta interrupción de Lectura sin Censura las autoridades pretenden disolver los intentos serios y articulados de organización cívica de los ciudadanos a partir de las dos premisas básicas de toda sociedad civil: voluntad de organizar intereses, iniciativas e inquietudes ciudadanos, e independencia del Estado.

Los proyectos e instituciones que nos coordinamos en Ámbito Cívico tenemos la determinación simple y sólida de hacer exactamente lo que nos hemos propuesto: activar un espacio múltiple que en términos culturales, cívicos e intelectuales ofrezca a la sociedad cubana una oportunidad más de contribuir a un ambiente cruzado, rico, diverso, culturalmente ecológico, intelectualmente creativo y, sobre todo, decente. En Ámbito Cívico no tenemos fines políticos, sino estrictamente culturales, y hemos tomado la sana decisión de dejar la política a los ciudadanos, y a los partidos y movimientos estrictamente políticos. Aquellos, de entre los políticos, que decidan y quieran participar con nosotros, saben que deben dejar su vestimenta propia en la percha que hemos colocado a la entrada de nuestro espacio.

Como proyecto cultural, por tanto, diseñamos una cadena de eventos sin pretensión de competir con la simbología hechológica del Estado, pero sin abandonar aquellas fechas nacionales que compartimos como cubanos, y que surgieron a nuestra historia y cultura mucho antes, incluso, de que hubieran nacido los que animaron el proceso político de 1959.

Desde estos conceptos, nos resulta algo extraño que las autoridades cubanas perseveren en el error de repetir en el siglo XXI los procedimientos del siglo XX. La idea de que nuestra diversidad cultural, que comprende una diversidad de enfoques, puede ser expresada en exclusiva por el Estado y sus organizaciones asociadas, o permitidas, no es solo exagerada sino algo autosuficiente. En todo caso, no está respaldada por la experiencia misma de la cultura cubana ni por la evolución de la información tal y como viene ocurriendo en los últimos años. La multiplicidad de espacios solo aportan madurez a una sociedad, y Ámbito Cívico sigue esa trayectoria.

Cuba necesita reconciliación y tolerancia, además de un poco de actualización, sentido común y madurez por parte del gobierno, y eso solo puede aportarse, en formas auténticas, desde la cultura. Por eso, en Ámbito Cívico celebramos el concierto Paz sin fronteras, realizado en La Habana: Pero constatamos, desafortunadamente, y una vez más, que la paz sigue teniendo fronteras dentro de Cuba. Nuestro trabajo cultural tiene un reto inmenso.

Jorge Olivera
Presidente Club de Escritores

Víctor Domínguez
Vicepresidente Club de Escritores

Juan A. Madrazo
Coordinador del CIR

J. Castells
Grupo Mediático Consenso

Lucas Garve
Fundación por la Libertad de Expresión

Nota: Los firmantes de esta Declaración coordinan, dentro de Ámbito Cívico, la Primera Jornada Cultural por la Reconciliación y la Tolerancia prevista para abril de 2010.

Escribe un comentario